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¿Somos nosotros quienes realmente empuñamos las riendas nuestra existencia? La pregunta está incrustada en la propia raíz de la cultura occidental, y se cuentan por miles las obras literarias que han tratado de formularla y responderla. Esta novela la plantea de nuevo, pero desde la perspectiva del peculiar “aquí y ahora” de los personajes. La respuesta, si es que existe, corre, por supuesto, a cargo de cada cual. |
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En esta novela, compuesta por un mosaico de narraciones, es el pulso íntimo de las vivencias lo que, por encima de la acción, modula la narración. La novela nos habla del mundo que palpita bajo la piel, sobre la intensidad de la cotidianidad y el deseo de sumergirse en ella. Las historias parten de la realidad, pero un espíritu soñador las lleva, de tanto en tanto, a una dimensión donde reina la fantasía. |
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Esta crónica cotidiana, que bien podría haberse titulado Diario de mudanzas, recorre un trayecto vital que se inicia, efectivamente, con la perspectiva de una mudanza de domicilio, y acaba en una mudanza mucho más agria: el despido. |
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