| |
¿Somos nosotros quienes realmente empuñamos las riendas nuestra existencia? La pregunta está incrustada en la propia raíz de la cultura occidental, y se cuentan por miles las obras literarias que han tratado de formularla y responderla. Esta novela la plantea de nuevo, pero desde la perspectiva del peculiar “aquí y ahora” de los personajes. La respuesta, si es que existe, corre, por supuesto, a cargo de cada cual. |
|
En esta novela, compuesta por un mosaico de narraciones, es el pulso íntimo de las vivencias lo que, por encima de la acción, modula la narración. La novela nos habla del mundo que palpita bajo la piel, sobre la intensidad de la cotidianidad y el deseo de sumergirse en ella. Las historias parten de la realidad, pero un espíritu soñador las lleva, de tanto en tanto, a una dimensión donde reina la fantasía. |
|
 |
 |
 |
 |
Don Columbano Parra Pera, presidente de una empresa que cotiza en la Bolsa de Madrid, fue, entre otras muchas cosas, amigo del creador de la Piña Colada, pero, sobre todo, el más intensivo (y extensivo) disfrutador de la vida y sus diversos placeres que haya pisado estos mundos nuestros. Madrid y Puerto Rico son dos de los escenarios que conocen de cerca su peripecia vital, y entre ambos lugares se teje, también, la maraña de su fatal destino, que habrá de ser desenredada por el policía portorriqueño Luis Alberto Taibo Rijos, de la unidad antidrogas, con la ayuda de dos jóvenes estudiantes de Derecho, familiares de don Columbano. |
|
|
 |
|